Un taller es una metodología y también un arte. Rafael Herrera es productor teatral y dramaturgo. Ha participado en un taller virtual sobre Equilibrio personal, profesional y familiar en cuatro sesiones y éste es su testimonio del valor de la experiencia.

“Para mí, el taller ha resultado un fructífero encuentro conmigo mismo con múltiples consecuencias, todas ellas benéficas. Además, la experiencia ha sido un proceso grato, estimulante y divertido. Algunos aspectos que han llamado mi atención: 

Dinámico, participativo y ameno

La metodología me ha sorprendido y gustado a partes iguales. Los organizadores invitaban a los participantes a prestar atención a determinados aspectos de su conducta en los que querían poner el foco. Como es necesario analizar algo concreto, nos invitaban a compartir alguno de nuestros conflictos para analizarlo, pero no con ellos, sino con otro participante, que además, iba cambiando aleatoriamente. Esto ayudaba a centrar el interés del participante, no en el conflicto en concreto, sino en las dinámicas de uno mismo frente a los conflictos en general. Muy interesante

Una metodología que hace simple lo complejo

En el taller hemos reflexionado sobre los conflictos con los que cada uno tiene que convivir desde muy diversas perspectivas. Por momentos analizando con microscopio aspectos muy concretos de algún detalle de un conflicto, por momentos, ampliando el zoom y desenmarañando posibles conexiones entre conflictos aparentemente desvinculados. También haciendo aflorar relaciones entre nuestra visión subjetiva de las cosas, las emociones que estas percepciones generan y la respuesta que, en consecuencia, damos. Y todo, aún siento procesos muy primarios y emocionales, conducidos de una forma muy práctica y racional, tendente, más que a solucionar ese conflicto en concreto que se está diseccionando, a aprovechar el autoconocimiento que el conflicto nos brinde. Es una metodología desconocida para mi… y que me ha fascinado. Espero saber seguir desarrollándola en mi vida cotidiana. 

Con resultados positivos para mí

Esta metodología analítica me ha ayudado a mapear… no, a esbozar un borrador de mapa de cómo tiende a funcionar mi mente, digamos en “piloto automático” cuando se enfrenta a un conflicto. Como lo percibo, qué emociones despierta en mí y cómo reacciono. Esto es, según la terminología del taller, mis patrones. Y he entendido que hay ciertos recursos, justamente aquellos a los que más uso doy, que sé manejar con soltura y en los que me siento seguro. Y eso es fantástico. Pero el reto está en ser consciente de cuando estoy usando esos “recursos seguros” y tratar de explorar otras opciones más efectivas. Ya he comenzado a experimentar y podido romper varios círculos en los que llevaba mucho tiempo atrapado sin ser capaz de ver una salida. Era suficiente con plantearse las cosas desde otro punto de vista. Eso hizo cambiar mis emociones e, indefectiblemente, mi respuesta. Y ante una nueva respuesta, la situación cambia… e incluso avanza

Y para los demás…

El taller me ha ayudado a ser más consciente de cómo mi visión de las cosas está muy condiciona por mi propia y subjetiva perspectiva. Es algo en lo que no pensaba mucho y, sin embargo, resulta determinante. Así mismo, y como consecuencia, al estar más atento a los condicionantes de mi mirada, puedo tener en cuenta los de los demás y, con mi propia subjetividad como referencia con la que comparar (no como modelo), estoy sintiendo en mi una mayor empatía por los demás. 

Por último pero no menos importante

El taller ha supuesto una confortable reafirmación de mis objetivos vitales esenciales. “Ser feliz”, “disfrutar del tiempo que nos sea dado”… sí, esos son objetivos básicos y generalmente aceptados. En lo que ya no coincidimos todos es en cómo lograrlo. Yo siempre he buscado aprender, crecer, divertirme y disfrutar del momento. Eso me ha llevado a desarrollar una vida llena de afectos y una carrera profesional a medida, construida según mis intereses e inquietudes y en constante experimentación… y no pocas veces me he sentido estúpido por ello, poco adaptado a la corriente mayoritaria que parece busca maximizar el beneficio o minimizar su compromiso. Este taller, siento yo, ha venido a darme la razón y me ha liberado de una sombra de culpa por no haber acumulado más bienes o patrimonio en el camino que llevo recorrido. 

Solo concluir con una palabra de lo que ha supuesto para mi el taller: inspiración

Gracias de todo corazón!